“Esta vacuna cuesta una fortuna para una epidemia que no existe” Leonor Taboada, Directora de la revista Mujeres y salud.

“Esta vacuna cuesta una fortuna para una epidemia que no existe” Leonor  Taboada, Directora de la revista Mujeres y salud.
septiembre 27 10:52 2012 Print This Article

VIRUS PAPILOMA // HABLAMOS CON LEONOR TABOADA, DIRECTORA DE LA REVISTA MUJERES Y SALUD
“Esta vacuna cuesta una fortuna para una epidemia que no existe”
Miércoles 14 de noviembre de 2007.

A finales de octubre se comenzó a comercializar en el Estado español Gardasil, una vacuna contra el virus del papiloma humano, implicado en el cáncer de cuello de útero. Una plataforma constituida por profesionales de la salud pública acaba de reclamar una moratoria en la inclusión de la vacuna más cara de la historia, fabricada por Merck, en el calendario oficial de vacunaciones. Hablamos con una de las integrantes de este colectivo, Leonor Taboada.

 

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BAJA INCIDENCIA. La periodista especializada Leonor Taboada recuerda que España tiene una de las incidencias más bajas del mundo de cáncer de cuello de útero.

Para aquellos que lo desconozcan, el virus del papiloma humano es el causante de una de las enfermedades de transmisión sexual más común. Esta infección afecta con frecuencia al cérvix o cuello de útero femenino, pero sólo en un 1% de los casos deriva en cáncer.

DIAGONAL: ¿Es Gardasil una vacuna efectiva contra el cáncer de cuello de útero? Las autoridades sanitarias afirman que inmuniza contra las cuatro cepas del virus responsables de entre el 70% y el 75% de las infecciones de cérvix que acaban en tumores.

LEONOR TABOADA: Gardasil parece ser eficaz para inmunizar por un período no definido contra dos de las 15 cepas potencialmente cancerígenas del virus del papiloma y otras dos que producen verrugas genitales.

Dicen que las cepas 16 y 18 cubren el 70% de la población afectada, pero esto en España no se ha probado. Lo importante es que el virus del papiloma es condición necesaria pero no suficiente para que se desarrolle un tumor. La malnutrición, el tabaquismo, las relaciones múltiples sin protección o las defensas bajas son factores asociados. Por otro lado, en el 90% de los casos la infección remite espontáneamente. Y cuando progresa, lo hace muy despacio: un cáncer tarda 10, 20 y hasta 30 años en desarrollarse. Si una mujer, además, tiene citologías periódicas, se puede detectar y detener con muchos tratamientos antes de que llegue a ser un cáncer.

D.: La anterior ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, afirmó que antes de incluir esta vacuna en el calendario de vacunación hacían falta estudios complementarios. ¿Por qué estas prisas entonces?

L.T.: De esta vacuna no se saben muchas cosas, sólo las que el laboratorio dice. No hay estudios independientes. No se sabe cuándo hay que revacunar con dosis de recuerdo, no se sabe qué va a pasar con el comportamiento del virus que, como ocurrió con la vacuna de la meningitis, que no protegía completamente, puede ocupar el llamado nicho vacante y provocar graves problemas de salud.

Se desconocen también los efectos secundarios a largo plazo, aunque sí se conocen algunos de los nada tranquilizadores efectos a corto plazo. Según el fabricante, el fármaco puede producir dolor, hinchazón, eritema, fiebre, náusea, prurito y mareos. Según datos del Vaccine Adverse Event Reporting System, hasta el 14 de agosto de 2007, los efectos son frecuentes y variados. Destacan algunos casos de síndrome de Guillain, un trastorno en el que el sistema inmunológico ataca parte del sistema nervioso periférico. Hay casos de desmayos, y abortos en algunas mujeres embarazadas.

D.: ¿Qué le dirías a los padres y madres con hijas entre 9 y 14 años, la edad recomendada para ser vacunadas?

L.T.: A las madres y padres con hijas de esas edades les diría lo que dijo Diane Harper, una de las desarrolladoras principales tanto de esta vacuna como la de la competencia, Cervarix, de Glaxo, recientemente aprobada en algunos países: que se trata de un experimento masivo, porque no han sido probadas en niñas de esas edades, sino de entre los 16 y los 26 años. Les diría que no hay epidemia de cáncer de cuello de útero, que España tiene una de las incidencias más bajas del mundo, que la edad media de las mujeres que desarrollaron un cáncer de este tipo es de 63 años, que son mujeres en general pobres de zonas rurales, que el 80% de ellas nunca se habían hecho una citología y que, por lo tanto, no habían podido detectar y tratar la infección.

D.: ¿Qué consecuencias tendrá la vacunación con este fármaco en las políticas públicas de prevención?

L.T.: La consecuencia es que en lugar de hacer prevención nos vamos a gastar una fortuna incalculable en una vacuna para una epidemia que no existe, en lugar de dar a las niñas y los niños, que también lo transmiten, la oportunidad de tener programas de educación sexual, concienciación sobre sexo seguro y asistencia para evitar esa y otras enfermedades, así como embarazos no deseados.

Otro peligro es que la falsa seguridad que confiera la vacuna desencadene una baja percepción de riesgo y provoque la disminución de cuidados, controles y hábitos sexuales saludables, como los controles citológicos ya extendidos entre la población que hasta ahora han evitado el cáncer de cuello de útero.


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