A los 94 años, muere la legendaria Leonora Carrington

A los 94 años, muere la legendaria Leonora Carrington
mayo 26 19:17 2011 Print This Article

Pintora, dramaturga, escenógrafa, escultora y escritora, se le juzgaba la última surrealista viva.

La Jornada en línea y Agencias
Publicado: 26/05/2011 09:43

México, DF. La pintora Leonora Carrington falleció la noche de ayer miércoles a la edad de 94 años, víctima de neumonía. Su cuerpo es velado en una funeraria del sur de la ciudad de México y sus restos serán llevados al Panteón Británico.

Señora del surrealismo

Adiós Leonora

La pintora y escultora mexicana de origen inglés Leonora Carrington falleció la noche del miércoles. En la imagen, en su casa de la colonia Roma, en esta ciudad, el 11 de noviembre de 2000. Reuters

La noticia la confirmó incialmente el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes a través de su cuenta de twitter al exponer que lamentaba la muerte de la artista. Asimismo, la titular de ese organismo, Consuelo Sáizar expresó también por esa vía las condolencias para los hijos de la creadora. “Gaby y Pablo Weisz Carrington, un abrazo, tan grande como la enorme luz de Leonora Carrington”.

El 9 de abril pasado asistió a la muestra escultórica Leonora Carrington-Gunther Gerzo, exhibida en el centro cultural Estacion Indianilla, que muestra figuras de bronce de la creadora así como otras esculturas desconocidad de Gerzo (1915-2000), y que fue inagurada en el marco del aniversario de la artista exponente del surrealismo, quien en 2005  recibió el Premio Nacional de las Artes.

La pintora, escultora, grabadora, escritora, dramaturga y escenógrafa es considerada la última surrealista viva, ha tomado un renovado impulso en México.

Nació en abril de 1917 en una acaudalada familia de Inglaterra, sin embargo vivió la última parte de su vida en la ciudad de México, en la que aún conserva su estudio con muchas de sus pinturas, esculturas y grabados.

“Es la última surrealista viva del movimiento original y es tan importante porque su obra la avala. Siempre ha sido congruente con su obra y con su vida”, dijo en su momento la agencia AFP Issac Masri, promotor artístico y amigo de Carrington, durante la inaguración de Leonora

Por otro lado, la escritora Elena Poniatowska dijo, con motivo de la publicación de su novela Leonora, que “es una mujer muy encerrada, muy privada que no le gusta la publicidad”.

Aunque en su juventud siendo amante de Max Ernst, Leonora se codeó con Salvador Dalí, Marcel Duchamp, Joan Miró, Pablo Picasso o Luis Buñuel, algunos críticos mexicanos consideran que nunca fue admitida oficialmente en el movimiento.

“Es un grupo en el que André Breton rechazó a muchos, era el jefe del surrealismo, pero a Leonora Carrington siempre la quiso mucho”, aclaró Poniatowska.

La artista se fue a los 20 años de su hogar en Hazelwood, Inglaterra, para poder pintar en París donde vivió una intensa relación amorosa con el pintor surrealista Max Ernst, 26 años mayor que ella, interrumpida por la guerra cuando él, de origen alemán, fue arrestado y enviado a campos de concentración.

Leonora cayó en una profunda depresión e inició una campaña para denunciar la maldad de Hitler, pero terminó por ser internada en una clínica psiquiátrica en Santander (España), donde fue tratada como una demente.

“Ella no estaba para nada enloquecida, ella se enfrentó a la guerra y los locos fueron los que no entendieron el peligro de la guerra que vislumbró, ella vislumbró a Hitler mucho más que cualquiera”, agregó la periodista.

Carrington huyó del psiquiátrico en 1941 y pidió ayuda en la embajada de México en Lisboa al periodista y escritor Renato Leduc, de cuya mano viaja a América, primero a Nueva York donde se reunió con sus amigos del movimiento surrealista y finalmente se estableció en México.

En 1942, el matrimonio emigró a México, país en el que restableció sus vínculos con otros artistas exiliados como André Breton, Benjamín Peret, Alice Rahon, Wolfgang Paalen y la pintora Remedios Varo, con quien mantuvo una amistad duradera.

Desheredada por su padre, un magnate textil, vivió en la capital mexicana con Leduc, a quien Poniatowska describe como un “un hombre encantador, ingeniosísimo, muy mal hablado. Toda la gente lo quería, pero también era muy parrandero”, razón por la que Leonora lo abandona y poco después se casa con el fotógrafo húngaro Chiqui Weitz, padre de sus hijos Pablo y Gaby.

El trabajo de Leonora en México ha dejado su estela, incluyendo una serie de esculturas de gran tamaño que adornan el paseo de la Reforma, y su obra pictórica forma parte de la exposición permanente del Museo de Arte Moderno. Entre las obras de Carrington sobresalen cientos de dibujos, esculturas, tapices y un mural, El mundo mágico de los mayas (1963).

La casa del miedo (1938), La trompeta acústica, El séptimo caballo y otros cuentos y Conejos blancos, forman también parte del amplio universo de la creadora.

Javier Martín-Domínguez, director del documental Si fuera una flor… Leonora Carrington y el juego surrealista, describió a la artista en el periódico español El País como “uno de los mejores secretos guardados de México y del arte contemporáneo”.



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